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De repente una pluma se desprende de un ave que quién sabe con qué fin emprendía su rutinario (o no) vuelo y comienza a planear discretamente delante de mis ojos. Entonces, pienso.

No creo bajo ningún punto de vista que esa pluma nos esté advirtiendo nada acerca de su soledad, ni mucho menos. Descreo absolutamente de cualquier teoría simplista que nos diga que esta pluma esté padeciendo del destierro, del exilio involuntario, o penando el desarraigo. Ridículos aquellos, incluso, que se atrevan a insinuar la muerte de aquella.

Lo que yo veo cuando veo esa pluma que se eleva, desciende y vuelve a emprender vuelo, es, hablando a grandes rasgos, un manifiesto de libertad. Es pluma ya no es mas una entre tantas otras plumas, esa pluma ahora es lo que siempre quiso ser. Es pluma y es libre. Esa pluma, pequeña pluma, insignificantemente pluma, acaba de nacer.

Entonces vuela. Vuela y consuma su acto de felicidad. Vuela y se enrieda con la apacible brisa, entre ellas confrontan, se cruzan, se adoran, se odian, se hacen el amor para luego volver a separarse y perderse en el anonimato que otrora los unió.

Pero el viaje se acerca a su fin. Consciente, quizás, de tal próximo desenlace, la pluma no acarrea lamento alguno. Si pudiésemos descubrir en ella un rostro, seguramente tendríamos delante nuestro una sonrisa de alivio, una sonrisa de fin de semana, una sonrisa completa. Nada ni nadie, ni escobas ni suelas, podrá arrebatarle todo lo que supo conseguir, vivir y disfrutar.

Finalmente, cierra sus ojos, ojos de pluma y balanceándose de un lado a otro, se apoya suavemente contra el piso, y ve cómo lentamente los últimos recuerdos de su reciente epopeya se tornan borrosos, hasta desaparecer por completo, en un instante eterno.

¡Fuera de mi!

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Maldito el día que la conocí. Creo que salió de una de esas bocas de las que uno puede decir que nada interesante emanará vez alguna. No recuerdo el dónde ni el cuándo. ¡Ojalá la ciencia me brindara una máquina del tiempo para volver a ese momento de mi vida y taparme bien fuerte los oídos, tarareando a gritos cualquier melodía sólo para acentuar la defensa sonora! Tal como solía hacer uno en la infancia.

No hay lugar ya para tales lamentos. La realidad hoy es que ya es demasiado tarde. Sin advertencia, sin anestesia, sin reparo algúno siquiera. Ha pasado tiempo ya y evadirla no consigo. Miles de recetas me han facilitado, mas el olvido no procuro.

¡Justo ella! Mire que podría haber sido cualquier otra. Muchas veces a uno lo persiguen melodías encantadoras. ¡Qué gusto no tener que esforzarse en evadirlas! ¡No desvelarse en intentos de perderlas pisada! Pero no. Tuvo que ser esa y solo esa, que me persigue, me hostiga, invade mi paz y ataca mis silencios. Seguramente, como también me han sugerido, algo habré hecho para merecerla. Para ameritar que sus pasos hoy sigan mis huellas.

Una señora un tanto particular una vez me aseguró que había sido hechizado, maldecido. Una suerte de mal de ojo, pero para mis pobres oídos. Nunca fuí de creer en la existencia de estas cuestiones metafísicas; pero aseguro que cualquiera en mi lugar se lo replantearía seriamente.

No obstante, mi lucha continuará. Con intentos que acumulan fracasos, pero que no doblegarán la resistencia. ¡Fuera de mi, melodía del demonio!

La democracia es reconocida por ser un sistéma plural, que admite el sonar de distintas campanas, que da lugar a la discusión, que admite multiples libertades, y que como garante de todo esto, ofrece y permite ciertos procedimientos a partir de los cuales la población que eligió (o no) a sus representantes puede manifestar su desacuerdo en momentos en los que no ven representados sus intereses. Todo eso, al menos, en la teoría.

Hace un par de días comentabamos la disputa entre Clarín y el gobierno de turno en torno al tratado de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales. En sí es casi de público conocimiento que el multimedio de Clarín es la gran voz de la oposición: antes de la disputa concreta de la mencionada ley, podíamos ver como se sacaba la careta al nacer la coyuntura campo – gobierno (luego de la famosa 125), poniéndose claramente al frente del pelotón formado por las entidades agrarias y los millonarios intereses que implican.

Hoy es imposible de pasar por alto la artillería pesada que se está poniendo en juego como el último recurso por doblegar la inminente sanción de una ley que nuevamente pone en juego intereses millonarios, a partir del desarme del monopolio multimedial de grupo Clarín.

Pero la oposición no está sólo en las redacciones y en las imprentas: en el día de hoy vemos al “pueblo” manifestándose en la ciudad, en el llano, expresando espontáneamente su descontento con lo que está pasando. El pueblo se manifestó una vez más golpeando sus cacerolas relucientes (seguro por la mañana deban comprar un juego nuevo y ocultar el estropeado), desde los balcones de sus pisos en los alrededores de las avenidas Callao, Santa Fé y Las Heras; en los barrios porteños tan representativos del total de la población como lo son Recoleta, Barrio Norte y Belgrano. Esa gente que compra Clarín para leer cómo este gobierno fascista lleva adelante un proyecto de ley que recorta la libertad de expresión, que tapa la verdad en vez de hacerla tapa.

Esa gente nefasta vuelve a alzarse contra medidas oficiales que atacan intereses económicos enormes, como podrían ser los suyos (sino los son). Esta gente nefasta se ha hecho en manos el nombre de “pueblo”, se cree voz de la población nacional. Se muestra representativa en la defensa de la libertad, cuando tras el velo se halla a cara lavada el puro interés monetario.

Esta gente nefasta son quienes siguen apoyando el avance de la derecha en el país, la gente que ya eligió a Macri, que avala la clausura de cual centro cultural independiente haya, que eligió a De Narvaez porque lo vió cómico en Tinelli, que está “con el campo” pensando que hace una obra de bien ayudando al peón que trabaja de sol a sol (o al menos jactándose de aquello). La que seguramente vote nuevamente a Macri en las próximas presidenciales. Esta gente pituca, elegante, pide que metan presos a chicos de 10, 12, 15 años. Que el que mata tiene que morir. Que con los militares estabamos mejor.

Es importante saber qué oposición tenemos para ver qué intereses avalamos al decir tal o cual cosa o a emitir tal o cual voto. El país se divide en torno a dos grandes posiblidades: la derecha o la no-derecha. Está claro que hay matices, inclusive en el gobierno actual. Si es antidemocrático votar una ley que reemplaza a otra que considera al ciudadano como enemigo interno, en un parlamento que no fue ratificado por las recientes elecciones legislativas, bienvenida la crítica. Pero allá ellá. Si esta es una ley que a la derecha le resulta incomodísima, bienvenida sea.

La pluralidad propia de la democracia a veces da escalofríos, al escuchar ciertas voces, al cabo de ver cierto sector de la población manifestándose en contra de aquello mismo gracias a lo que pueden expresarse de tal manera. Pero tal sistéma, con todas sus contradicciones y mentiras, conlleva una gran responsabilidad y tal es la de saber, retomando a Verón, las condiciones de producción de cada discurso. Al menos las mas superficiales, que tienen que ver con los intereses mas directos, que generalmente son económicos. A partir de conocerlos, se debe proceder a la digestión (o indigestión) de cada discurso. De ahí en adelante, se planta la discusión para quien venga a oponerse a la frase “LEY DE MEDIOS YA!”.

Es de público conocimiento ya la oposición de intereses entre el gobierno de turno y el Grupo Clarín. A pocos días seguramente de la sanción de una nueva Ley de Medios, desde el diario Clarín salieron con los tapones de punta con una serie de afiches en la vía pública mostrando, por ejemplo, cómo rechazan los números del INDEC proclamándose iluminadores del pueblo esgrimiendo una cifra mucho mas crítica (mas allá que sea real) que la oficial. Acompañado de la imagen de la tapa, en los afiches podemos leer “Se puede tapar la realidad,  o se puede hacer tapa”. Penosamente, no pude encontrar una imágen para ilustrar el ejemplo, pero les compartiré un simil, un tanto mas real y paradójico.

lacrisis

Es recordado el doble homicidio en plena crisis económica de comienzos de siglo, que se cobró varios presidentes. En una manifestación piquetera en Puente Pueyrredon (26 de junio de 2002), la policia asesinó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillan. Sin reparos. Con la misma impunidad con la que se cometieron los crímenes, se manejó la información del hecho por parte de los medios de comunicación, particularmente de nuestro Gran Diario Argentino.

Contando con la secuencia fotográfica en la cual se puede apreciar claramente como ocurrió el doble homicidio, Clarín cometió el acto de manejar y ocultar información, de manera descarada, titulando “La crisis causó 2 nuevas muertes”. Teniendo constancia explícita de que la policía había asesinado a manifestantes piqueteros, nos dicen que quien gatilló fue una tal Crisis.

Días después, la información fue revelada, el caso se convirtió en emblemático y se realizó hasta un documental sobre el asunto, contando con declaraciones de redactores y autoridades del diario Clarín.

Sin tomar partido ciego por ninguno de los polos de la actual disputa gobierno-Clarín, por lo pronto podemos desmitificar un poco el slogan de la nueva propaganda de Clarín, mencionada al comienzo. La realidad se puede tapar y la mentira se puede hacer tapa, ¿no es así Clarín?. Deberíamos modificar un poco entonces el contenido del discurso, al menos buscando una consigna no tan fácilmente contrastable y refutable desde la fuente misma. Asesoría gratuita, de nada.

Concluyendo, los invito a ampliar un poco mas la información rápidamente redactada y escasamente desarollada sobre la masacre de Puente Pueyrredón y su tratamiento desde el gobierno y los medios. Mi cita fue para desarrollar la crítica a la campaña propagandística del grupo Clarín, insisto, a días nomás de que caiga su monopolio comercial y mediático en manos de una nueva Ley de Medios menos desigual.

A tal fin, les dejo algunos links de interés.

El documental “La crisis causó 2 nuevas muertes”, dirigido por Patricio Escobar y Damián Finvarb

(en esta página también podrán encontrar mas información)

Web de Clarín del día del hecho

Algo llamó mucho mi atención cuando me lo comentaron hace unos días. En verdad, mi indignación fue creciendo paulatinamente, a medida que me informaba más y mejor.

Mucho se habla de la institución Universidad Pública-Abierta-Gratuita-Democrática-Autónoma y cuanto adjetivo fantástico o real se le quiera agregar. Lo cierto es que el acontecer que quiero socializarles atenta contra varios de aquellos principios.

Lo que voy a compartir con ustedes lectores a continuación es un artículo de lavaca.com (los mismos del diario MU), acerca de la aceptación de fondos provenientes de la minera La Alumbrera, por parte de la Universidad de Buenos Aires. En el articulo se cita una carta del prémio Nobel Pérez Esquivel, quien propuso en su momento abrir un debate acerca de tamaño asunto.

Es increíble que muchos nos enteremos de estas intervenciones por casualidad, por el “boca en boca” o al momento en que el hecho se consumó. Es un buen momento para replantearse la función de los medios de comunicación en la sociedad a la que pertenecemos (por hacer un recorte estrecho), y es un grandísimo ejemplo que podemos citar al inferir acerca de su responsabilidad social, muy lejos (desde el punto de vista de quien les escribe estas líneas introductorias) de su nivel potencial.

En fín, lo interesante, les pido que lo lean. Sobretodo a los amantes y defensores de la Universidad autónoma, con los matices del caso.

Plata Sucia: la UBA acepta fondos de una minera procesada

El Consejo Superior de la UBA rechazó el debate propuesto por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y decidió aceptar los fondos provenientes de la mina Bajo La Alumbrera, empresa procesada por delitos ambientales, imputada por exportación ilegal de metales e investigada por lavada de dinero. Reproducimos aquí el comunicado donde Pérez Esquivel relata lo ocurrido en la reunión del Consejo y repudia la decisión que sólo contó con tres votos negativos y una abstención.

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Hace unos minutos, mientras me ponía al día con algunos textos de Metodología y Técnicas de la Investigación en Ciencias Sociales (¡cuánto nombre!), alias Método, me encontré de frente con una frase de Bergman que me sugirió rápidamente una conexión con una realidad, a mi entender, tristemente contundente e instalada. El citado reflexionaba: “nuestro espíritu tiene una tendencia irresistible a considerar más claras las ideas que le son útiles más frecuentemente”. A lo dicho le daría una vuelta de tuerca, o quiza no tanto. Tales ideas instrumentales son fuertes así mismo por la gran comodidad que comprende el abarcarlas.

Entonces pensé en lo nocivo de tal realidad, en su carácter contaminante, en el modo que oxida las mentes e interviene el librepensamiento.

Quizá en el momento en que diferentes grupos sociales (de carácter local, nacional, regional y por qué no mundial) comience paulatinamente a liberarse de tal comodidad sometedora, podamos comenzar el camino hacia un cambio sustancial del sistema hegemónico.

Luego, abandone tal reflexión, preparé mate y seguí con mi lectura.

Aquí

Entre hierros y adoquín,
es San Telmo ó la estación,
entre caras y caretas,
la soberbia y la humildad.

Entre libros y papeles,
entre ideas e ideal,
apasionados, quedados,
entre la esperanza o el luchar.

Entre el silencio, el caos divino,
entre las rejas de la paz:
mil lecturas no leídas,
mil escritos nunca escritos,
entre prosas y poesía,
yace mi pluma de metal.

Con el alma y con el cuerpo,
entre el fuego y manzanillas,
sumergido y bifurcado,
aqui yace mi ser.

Llegamos con las espaldas castigadas y los hombros vencidos; pareciamos mulas de carga. Pero mulas y todo, llegamos, con algun minuto de margen casi casi sobre la hora: 302 decía el cartel y yo no lo había visto a la altura del 301 y por eso pregunte en el 301 y me dijo que estaba mas adelante y no descansamos hasta llegar acalorados y transpirados hasta nuestros 39 y 40. 39 y 40 primero recibieron las cargas y recién despues recibieron nuestros cuerpos ya desprendidos de sus abrigos indeseados y los suspiros aparecieron y las palpitaciones tardaron en estabilizarse pero ya habíamos llegado y el claxon cercano anunciaba que la empresa apenas comenzaba y contentos nos besamos con la relajación de quien termina una maratón o escala una montaña o quien cumple una misión y reflexiona inconscientemente y sin pensar en todo lo que tuvo que pasar y pisar y pesar para llegar a esa meta, esa cima, ese final del recorrido y entonces comenzamos a ser felices por nuestro presente que sería efímero por muy largo o corto o mas o menos que nos haya parecido o me haya parecido o le haya parecido. Entonces aterrizamos a la tranquilidad y digerimos algunas palabras de Julio, de su parte, y de Eduardo, de la mía, pero no por mucho tiempo ya que me pide que haga mate y los sanguches milanezcos pero de génesis porteña comienzan a desfilar primero de a uno y luego de a dos y hago mate y hablamos un poco de la vida seguramente mientras el pan se me pegaba entre los dientes y el paladar pero qué me importa si sólo es pan. Galeano ya no era compañía asi que por mucho que me haya pedido que no por envidia o soledad yo me pongo los auriculares y luego de buscar mi música agarro algo que no me canse pero me abraza y entonces la música ya no me importa y la dejo sin haber escuchado mas que un par de minutos pero no me importa porque me abraza y me abrasa. Entonces de a poco la noche se hace mas profunda y cada uno se hunde de a poco en su mundo si bien nuestros cuerpos nunca dejan de estar en contacto pero yo comienzo a tener esas conversaciones que tengo conmigo mismo en mi cabeza y me resuenan canciones pero no me acuerdo la letra y me ayuda y cantamos un poco algunas canciones que siempre compartimos y me pide que toque la guitarra y toco la guitarra y toco lo que siempre toco y se ríe de mis caras pero no me importa porque yo también me río pero estoy incomodo y entonces la guardo y voy al baño y vuelvo y estaba en mi lugar y luego yo en el suyo pero no me importa porque sigue a mi lado. Y no se si el rayo cayó o partió y sólo mucho después se que sólo fue visto pero no me importa porque sigue siendo motivo de conversación conmigo mismo en esas conversaciones que mantengo en mi cabeza. Y en un momento me dan ganas de escribir y comienzo a figurar la forma y el contenido y el contenido es la forma o la forma el contenido y me doy cuenta que todo lo que pensaba lo traducía simultáneamente para volcarlo al papel pero no tengo papel y las luces ya estaban apagadas asi que sólo deseo no muy fervientemente no olvidar lo que estoy pensando para fijarlo en algún momento pero no me importa porque ya lo pensé y en todo caso sería anacrónico pero no me importa porque estoy escribiendo. El sueño me cae de a poco y las conversaciones se van esfumando paulatinamente y duermo y despierto pero vuelvo a dormir pero estoy incómodo asi que despierto y vuelvo a dormir pero mientras no duermo miro y veo poco porque la niebla y el vidrio sólo desnudan silueta pero no me importa porque me voy a dormir y en algún momento me duermo y no despierto hasta después y me doy cuenta en algún momento que la cima o la meta o el final llega y se acerca y me doy cuenta que no es lo que mas deseo sino el estar ahi esperando ese final o esa meta o esa cima sin llegar sino sólo esperando. Y vamos quedando pocos y cada vez menos y pienso en la triste actualidad del ferrocarril y eso sí me importa porque lo pienso y estoy triste. Y en algún momento ya es de día y estamos llegando y dice que ciudad de mierda y pasamos por el puente y mi hogar está cerca pero no me importa porque ya no es mi hogar pero no me importa porque está mi gente en algún lugar dando vueltas y no en el aire como dice la canción pero no me importa porque estoy a su lado y no del color sino del lugar próximo a su persona. Y no saltó tanto como tanto me dijeron y no fue tan tortuoso como muchas veces pensé pero nunca me importó porque no iba sólo y si bien nunca deje mis conversaciones interiores siempre estuvo a mi lado y no me dejó ni un segundo pensar en algo triste mas que lo que dije antes y entonces llegamos y nos separamos y yo espero con frío y me voy y pienso qué triste lo del ferrocarril.

El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cancer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.

Eduardo Galeano

Damosgracia

Probablemente no tenga sentido esto que escribo. Pero tengo ganas de decirlo. Aunque sólo sea de desahogo, de despecho, de capricho. Después, si alguien lo lee o, mejor aún, si a alguien le llega lo que digo y escribo, mucho mejor. No tengo este espacio para bajar línea política, ni lo voy a hacer ahora. Es simplemente el reflejo de mi pensamiento en un momento que, a mi entender, vale la pena expresarlo.

Mañana es un día importante. No tanto, quizás, como otros; pero sí mucho más que la mayoría. Mañana hay elecciones en nuestro país y siento que la decadencia electoral y política es en este momento mucho mas explícita que en otros. Tal vez no sea así, y este sea un momento de decadencia análoga a la de otras elecciones, pero hoy al menos la puedo ver de manera transparente.

Todos conocemos (todos los que abrimos minimamente los ojos) los actos de clientelismo de algunos inescrupulosos, de algunos gérmenes de la política que insisten en el asunto de tratar a la población (sobre todo a los espectros mas precarios económicamente hablando) como un número y quitarle todo valor humano sólo para tener un voto (o 30 mil, o un millon) más. Mucho menos denunciado y menos tratado de lo que debería ser, el clientelismo se constituye en una enfermedad terminal para la jóven democracia que algunos queremos ver bien, sana. Sin embargo, este no es el aspecto patológico que quiero señalar, al menos en este momento.

El desinterés es un karma que arrastra esta democracia y como una bola de nieve crece cada bienio más y más. El desinterés de los jóvenes (de gran porcentaje de nosotros) es alarmante. Y esto no es responsabilidad de Internét, de Facebook ni de la yerbamate con bajo contenido de polvo. El desinterés no es causa, es efecto. El desinterés fue construido desde arriba hacia abajo, hablando en escalas políticas y económicas.  Es un trabajo de años, de gobiernos enteros, facilmente precisables.

Todo se concatena, inversamente: crisis de representatividad, crisis de legitimidad, nulidad de educación política. La política es en muchas escuelas primarias un tema tabú, asi como también en la educación familiar. Este desinterés es heredado de generación en generación y nadie hace nada porque tal situación es funcional al dominio de aquellos que nosotros creemos que nos representan. Ojo, este no es un mensaje anárquico de “no a las instituciones”, “no votes”, etc.. Es un mero llamado de atención, a replantearse aquella responsabilidad que nadie eligió pero que como tal debe ser cumplida con criterio.

Criterio es no votar al cartel mas lindo, al spot mejor producido, al que dice ser mas progre, al mas anti o al mas simpático. Criterio es estar informado, es darse cuenta que una elección no es un acto comercial en el que alguien me está vendiendo un producto lindo y yo lo compro. No es un shopping, es la democracia, loco. Porque en el estado de las cosas Juancito Perezlindo dice “vamos a hacer las cosas bien, no como estos que están”, y ese simple discurso, adornado con millones de pesos en spots, afiches, y otros tipos de propagandas algo menos directas, gana. Y elegir al cartel mas lindo es una irresponsabilidad grande como una casa. Y elegir pensando en el bolsillo de uno (¡y que una campaña se base en eso!) es igual de erróneo. Y no tener memoria es la peor de las desgracias.

Interés no es necesariamente militancia. Las estructuras partidarias son fácilmente reprobables y repudiables. Interés es respeto, hacia el grueso de la población, hacia uno mismo y hacia quienes hicieron alguna vez algo para que hoy podamos decidir. Eso, simplemente: poder de decisión. Algo que paulatinamente, de maneras explícitas o sutiles, nos han quitado. Pero la reversión no va a llegar de arriba, como el gérmen. Unicamente se logrará desde adentro. Y el adentro cambiará y subirá, y desde un lugar de decisión luego propagará el cambio verdadero hacia los sectores de resistencia (resistencia negativa, claro). Recién entonces podremos hablar de una verdadera democracia.

Debo haber sido muy desprolijo en la exposición que intenté hacer. Pero el motivo de tal redacción es la bronca que me nace de ver como ciertas figuras inconmensurablemente cínicas pretenden cooptar a la población mediante todos los medios posibles, excluyendo al de las ideas, claro. Estamos siendo extremadamente subestimados como electores, y como seres pensantes, y eso es algo que genera impotencia. Es esa sensación la que quiero expresar; no transmitir, claro. La mia es una impotencia doble porque el día de mañana no podré acudir a mi ciudad para emitir sufragio. Desde mi lugar en este momento, por circunstancias menores pero determinantes, no puedo dar mi voto a quien en verdad, creo, se lo merece.

Por eso me explaye en estas líneas. Ojalá en algun momento tenga la capacidad de contagiar, por ahora, simplemente espero que quien lea esto sepa mi lectura de la situación, y si quiere sentirse identificado, mejor. Y si quiere contagiar a otros, mejor. Y si quiere llevar a cabo la revolución, excelente. Pero por ahora, es algo tan simple como el interesarse.

Suena utópico. Todo proyecto transparente de gobierno suena utópico en el estado actual de las cosas. Pero esto no tiene que ser razón para dejar de dibujar tales quimeras y de ser posible, actuar en consecuencia.

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