Impasse ferroviario
Algo de viajar en tren me catapulta a otro sitio. Es un doble alejamiento: físicamente me traslado por kilómetros y kilómetros, hacia otros barrios, otras ciudades u otras provincias; mentalmente es un viaje hacia muchos lados y hacia adentro mío… o hacia muchos lugares de adentro mío. Habrá sido por el encuentro tardío, pasada la adolescencia, en la juventud madura: el choque con el pasado, una pretensión de eternidad que tropieza con la precariedad y el abandono; el sentido social de un viaje en tren, sus reminiscencias populares. Puede que haya sido todo esto, o nada. Lo cierto es que ese encuentro con uno mismo que tan poco lugar tiene en muchas otras instancias de la vida (al menos de la mía, claro), adquiere en una butaca de tren una dimensión magnífica y por tanto más que aprovechable. La mayoría de las veces, las palabras aparecen en mi mente por arte de magia y comienzan a enlazarse formando versos, que con suerte (de estar equipado) alcanzo a registrar en un papel. Otras veces, quedan dando vuelta en el aire para luego perderse en alguna de las lagunas impenetrables del olvido. Siempre, es algo más que un simple viaje en tren.
Constitución – La Plata (02-07-2011)
I
El invierno es frío
para viajar en el Roca.
II
imito al resto de los pasajeros
camino a través de los vagones,
vacíos, buscando
un lugar al fondo
sin saber por qué
pero lo hago
y no pregunto
III
el viaje parece temporal
un regreso en el tiempo la historia
los edificios decrecen
son casas
cada vez más precarias
y son ranchos y son
gallinas y chanchos
y son campos
con peones cosechando
quién sabe qué carajo
allí, donde buenos aires
se abandona a sí mismo.
IV
un guardia me llama la atención
“los pies en el asiento, no”
al pedo elegí el lugar
de las butacas enfrentadas.
V
Borges le queda chico
a un viaje como este.
(¿por qué siempre
nombrando a Borges?)
VI
indecisión, conflicto:
estirarme y de un golpe
cerrar las puertas
que siguen invitando al frío
o el calor de la quietud.
VII
nota mental:
pensar tanto hace olvidar
la sana costumbre
de enamorarse a cada rato.
de a ratos quiero ser vos
y no pensar tanto.
simple como las cosas simples, con o sin borges da igual, muy bonito!
16 agosto, 2011 a las 22:32